miércoles, 29 de abril de 2015

Apocallitzin


Se quedó parado frente a la gran explanada del Zócalo, observando el mensaje gigantesco colgado en lo alto del edificio:

“ ¡Feliz y Prospero Año 2014! ”  

Sintió que presente, pasado y futuro perdían el orden lineal en su mente. Ese letrero, esa fecha, le probaban que era consciente de su presente, pero también le parecían a la vez el eco de un recuerdo y el presagio de un destino. Era aquel tiempo en el que todos los tiempos convergieron y todos los cuerpos celestes se alinearon en el cosmos. Aparecían lapsos, atisbos de otras dimensiones que la mente percibía cada vez con mayor regularidad. Sentía como si toda la realidad estuviera siendo succionada y su entrecejo fuera el centro de esa succión.


Después supo que había estado ahí desde siempre, sólo que nadie pudo advertir su presencia, a pesar de intuir que algo perturbador se estaba gestando: el hoyo negro detrás del sol.

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